La tarde caía sobre el parque. El sol comenzaba a esconderse detrás de los árboles, pintando el cielo de tonos naranjas y dorados. La fuente del centro seguía lanzando su cascada de agua cristalina, creando un sonido relajante que contrastaba con el caos que Mara sentía por dentro.
Caminó despacio por el sendero de piedra. Sus zapatillas apenas hacían ruido. Las manos las mantenía dentro de los bolsillos de su chaqueta ligera. El aire olía a tierra mojada, a hojas secas, a algo que le recordaba