90.
La cálida a mano de Ismael en mi hombro me hizo estremecer. Había algo en él que siempre me había cautivado desde el primer momento en el que lo había visto. Lo recordaba bien. Era de las pocas cosas que recordaba de mi niñez. Recuerdo que estaba sentada en las escaleras frente al Palacio, allá en Luna Azul. Hasta ese momento había sido un niño cualquiera, huérfano más dentro de la manada.
Pero recuerdo cuando uno de los ancianos del Consejo los llevaba de la manga. Es un pequeño alto, más alto