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Entendía que era algo grave. Claro que sí. Los vampiros y los lobos eran como los perros y los gatos: teníamos una enemistad natural. O bueno, al menos tenían los que eran lobos.
Pero, aunque era una noticia importante, me pareció que la actitud de todos los presentes fue un poco sobreactuada. Muchos habían palidecido cuando los lobos que estaban en la panadería informaron a los demás del comunicado que había pasado de mente a mente, hasta que toda la ciudad, en un par de segundos, supo la not