180.
El grito generalizado se escuchó por todo el lugar. Evidentemente, yo sabía que esa sería la reacción que iban a tener. Pero entonces levanté las manos para intentar calmarlos.
—Esperen —les dije—. ¡Esperen!
Pero no parecía que ninguno quisiera escucharme. Entonces Salomón levantó las alas en el aire y cortó el viento con tanta rapidez que sonó un fuerte chasquido, como un aplauso. Todos saltaron como si un relámpago hubiera caído en la mitad de la sala, y guardaron silencio.
—Eso es una locura