158.
—No me parece demasiado arriesgado —dijo Bastian, sentenciando su palabra con claridad.
Pero yo estaba completamente decidido a hacerlo y no había nada ni nadie que me impidiera realizarlo. Ni siquiera el mismísimo Bastian.
—Alfa de Flagela, es una buena idea —le dije—. Mordor no lo esperará. O tal vez sea justo lo que espere.
—No puedes darte este lujo. Eres el Alfa de Luna Azul, Mael, te necesita. Que vaya alguien más.
Pero yo negué.
—¿Cómo puedo permitir que alguien de mi manada arriesgue su