159.
Perdí la conexión con la cabra un rato después. Podía seguirla sintiendo, así como cuando la sentí desde la montaña del aquelarre. Podía sentirlo, lejana, pero no sentía que ya me buscara. Se había alejado.
Retrocedí y me recosté en el fondo de la celda. Con mis poderes, podría abrir las rejas en cualquier momento. Podía crear un cuchillo que traspasara los barrotes como si fueran mantequilla, o, con mi hielo, podía crear una llave que abriera la puerta.
Pero ¿a dónde iría? Tendría que abrir un