Regina giró hacia ella con calma.
—Por supuesto. Necesitas descansar y ya escuchaste Adrián no te quiere en la mansión.
La frase sonó correcta, casi amable, pero Fernanda entendió lo que había debajo. Era una forma elegante de sacarla del espacio donde hasta entonces había logrado mantenerse cerca de Adrián.
—Regina, pensé que pensaríamos juntas en una forma de convencer a Adrián de que me permita quedarme.
—Eso no es lo más conveniente y lo sabes.
—Pero yo…
—Como te decía el chofer te llevará