Regina apartó la mirada primero.
No porque aceptara del todo lo que él acababa de decir, sino porque entendió que insistir en ese momento solo podía empujarlo más lejos. Durante años había ganado demasiadas discusiones alzando la voz, imponiendo su presencia y usando la culpa como una forma de control, pero esa vez Adrián no parecía dispuesto a retroceder.
Y Regina no podía permitirse perderlo por completo.
—Está bien —dijo al fin, con una calma que no sentía—. Si quieres buscar a Victoria, haz