La terraza del museo estaba iluminada con guirnaldas blancas y el suave sonido de la fuente central. El aire fresco de la noche suavizaba el calor de los reflectores. Los invitados con copas en mano se movían como fichas de ajedrez: algunos aplaudían, otros cuchicheaban, pero todos estaban atentos al espectáculo de la familia Brown y los Lauren.
Ivana caminaba del brazo de Dante, sus pasos eran firmes y la seda improvisada de su vestido la hacían ver invencible. Henry caminaba a un costado de