El anuncio del embarazo cayó como una bomba.
Para muchos fue esperanza. Para los aliados, un símbolo. Para los enemigos… una declaración de guerra. Ahora actuarían como fieras para defender al primogénito que pronto llegaría.
La mansión Lauren parecía un avispero cuando Ivana llegó y entró como si aún fuera su casa y perteneciera a esa familia. Encontró gente corriendo, voces exaltadas, abogados y teléfonos en altavoz. Mark caminaba de un lado a otro con la camisa arrugada y la mirada deshecha