La mañana siguiente llegó como un ciclón, caos en todas partes.
Los medios pidiendo declaraciones. Accionistas nerviosos. Enemigos oliendo sangre. Dante caminaba por la sede como si nada lo perturbara, pero Ivana notaba los microgestos: el dolor contenido, el cansancio detrás de los ojos. Él era fuerte, sí. Pero seguía siendo humano.
Y lo humano, ahora, era su punto vulnerable… pero también su fuerza.
Ivana entró al despacho principal con una carpeta en la mano.
—La transmisión de ayer no fue s