88. Pov Dan
Nunca pensé que diez minutos podían sentirse tan eternos. Desde el momento en que vi a Niki saliendo de la casa de Sasha, supe que algo estaba mal. No caminaba igual. No me miraba igual. No… respiraba igual.
Y Niki no era una mujer que disimulara bien cuando algo la hería.
Pero hizo todo el camino hacia el auto en silencio, con Anne en sus brazos durmiendo, y ese silencio me atravesó como un cuchillo lento. No había rabia, no había lágrimas, no había temblor. Había algo peor: distancia.
No esta