87. Pov Niki
Las fiestas infantiles siempre tienen ese caos dulce que huele a globos, azúcar y crema batida. El cumpleaños del pequeño Steve no era la excepción. Sasha había decorado todo el jardín del salón con guirnaldas celestes y blancos, pelotas de colores, una mesa enorme llena de cupcakes y un castillo inflable que parecía demasiado grande para tantos bebés.
Anne se revolvía feliz en mis brazos, golpeando mi collar con sus manitos torpes mientras observaba todo con ojos brillantes. Me derretía verla