Pov Nikita
Me desperté en esa neblina intermitente que no es sueño ni vigilia: abrí los ojos y por un instante no supe dónde estaba, con la sensación de haber olvidado algo importante. La luz que se colaba por las cortinas era gris y blanda; el reloj marcaba una hora que aún no esperaba. Me incorporé con cuidado y después vino el recuerdo en una ráfaga: la lluvia, el golpe en la ventana, Dan quedándose en el estudio, Anne dormida en su cuna. Un peso en el pecho: alivio, y también una puntada de