El aire en la habitación se volvió espeso, cargado de una tensión insoportable. Viktor la observaba con una intensidad que la paralizaba, con ese brillo oscuro en los ojos que la electrizaba, uno que nunca antes había visto tan descontrolado. Alina sintió su piel arder bajo su mirada, haciéndola sentir una mezcla de miedo y algo más vibrando en sus venas.
Para ese momento vestía solo la lencería que había quedado expuesta tras haberle arrancado la camisa y el short de tela que simulaba el jean