Pasados unos minutos, mientras se mantenía con la mirada pegada al césped, Alina se vio sorprendida con un sacudón que estremeció su cuerpo. Su corazón se aceleró de pronto. Un simple gesto que en el pasado entre ella y Laura pudiera pasar como una broma, para Alina fue motivo de alteración; se puso nerviosa. Después del secuestro quedó sensible, y no era para menos.
El recuerdo de los hombres que rodeaban la cama donde la mantenían cautiva, con apenas un veinte por ciento de discernimiento, aun