Recién salía del área de los lockers cuando giró su cuerpo para dirigirse al salón de calentamiento antes de que el instructor la llamara para la siguiente clase. Vestía un conjunto de práctica sencillo pero elegante: un leotardo azul marino que se ajustaba a su silueta como una segunda piel, acompañado de unas mallas color crema y un cárdigan ligero que mantenía sus músculos cálidos. Su cabello estaba recogido en un moño pulcro, dejando expuesto su cuello alargado y delicado.
Su mente, sin emb