“Despojos”
Pía tiene razón.
Nadie nos deja entrar al departamento, el edificio es un revuelo, todos nos ven raro, murmuran y se codean cuando llegamos al lobby, subimos las escaleras o abordamos el pasillo.
Las habladurías me aguan los ojos. Cada cosa que pasa es otra cachetada de realidad. Cada minuto de vacío, dolor, frío y angustia es la piña que me está dando el presente.
Pestañeo y limpio mis lágrimas cuando salgo al living. No pudimos recoger siquiera algo de ropa. El departamento del ca