“Provocación”
Su mirada es el desafío latente y genuino y por ello me alejo cuanto puedo de él.
El que sea impredecible me gusta pero también me asusta.
—¿De qué tienes miedo?
Ladea una sonrisa siniestra. Una oscura, avasallante e incitadora.
—Cállate.
Charlotte corta y vuelve a llamar, pero sigo sin atender; no puedo hacerlo con el engendro hablando de fondo y eso lo sabe.
Judas juega. Siempre está jugando y le importa tres tiras de verga hacerlo al límite.
Voy al balcón; me persigue, provocán