GIANNA RICCI
—¿Nerviosa? Ya casi es hora… —dijo Evelyn detrás de mí mientras yo terminaba de arreglarme el cabello.
Christian y yo habíamos decido casarnos cuanto antes y solo invitando a las personas más cercanas. El vestido había sido una elección hermosa, entallado debajo del busto, pero suelto y vaporoso, pues había alguien a quien no le agradaría sentirse apretado durante toda la ceremonia.
Mi barriga había crecido bastante y quería lucirla con orgullo. Nuestro bebé era el invitado especi