EVELYN VALENCIA
Mientras Gianna cuidaba de Leonel que había terminado en el suelo, recargado en la puerta, agotado por el esfuerzo que había hecho al salir de la cama en su estado y enfrentar a mi padre, yo entré corriendo a la mansión, subí las escaleras, entré como un vendaval a la habitación y me precipité hacia el baño. Como bien me había dicho Gia, Alma se encontraba en la tina.
Cuando me asomé, mi pequeña intentaba comerse su pie. Al verme soltó risotadas y alzó sus manitas hacia mí. Me a