EVELYN VALENCIA
—¡Era mi negocio!, y a las monjas no les iba mal, recibían una paga… No veo cual es el problema —contestó con soberbia y una sonrisa insoportable—, pero descuida, si tengo planes de hacerlo infeliz, será encargándome de ti.
»Después de todo necesito una esposa y tú te ves bastante linda. ¿Crees que le importe a Leonel si te divorcias de él mientras está convaleciente y te casas conmigo? ¡Sería una gran sorpresa cuando despierte!, si es que lo hace.
—Ni loca… —refunfuñé.
—¿Qué pr