Por otra parte, en Milán, después de revisar un par de informes con Silvia, Luca decidió que antes de sumergirse en la reunión con Isabella necesitaba recargar energías de una fuente más íntima. No había pasado por casa en todo el día, y aunque trataba de equilibrarlo todo, las horas parecían siempre ir en su contra.
Subió a su coche, se soltó un poco el cuello de la camisa y puso rumbo a casa. El tráfico en Vittoria no era tan infernal como en otras ciudades, pero aun así, el trayecto le dio t