Adriano Moretti caminaba a su lado con la misma expresión neutra de siempre, mientras a unos metros de distancia los esperaba Massimo Bellucci, el entrenador del primer equipo.
El hombre no parecía muy emocionado.
De brazos cruzados, con su postura rígida y su ceño fruncido, Bellucci observaba a Matías como si fuera una molestia más en su día.
—¿Y este quién es? —preguntó sin rodeos, lanzándole una mirada evaluadora.
—Matías Bianchi. Juega de extremo derecho. —respondió Adriano con su tono seco