La noche continuaba y Luca se apartó por un momento para respirar aire fresco en una de las terrazas del club.
No había estado allí ni un minuto cuando su primo Federico Moretti se acercó.
—Luca, ¿puedo hablar contigo un momento?
Luca lo miró y asintió, dándole una palmada en la espalda.
—Por supuesto. ¿Qué pasa?
Federico se apoyó en la baranda, mirando la ciudad iluminada.
—Recibí ofertas.
Luca cruzó los brazos y lo observó con atención.
—¿De dónde?
Federico respiró hondo antes de responder.
—