Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Leo Moretti estaba sentado en una de las oficinas privadas del club junto a Daniel Carter.
Frente a ellos, los agentes de Cristóbal Nascimento.
Un fichaje de este calibre no se cerraba solo con dinero.
Era una negociación de alto nivel, con exigencias que no se le hacían a cualquier club.
Cristóbal Nascimento era un seis veces ganador del Balón de Oro, una leyenda viva, una marca global.
Y si Vittoria quería convencerlo, tenían que hacer concesiones.