Las contrataciones de Jonathan Reece y Alejandro Vargas habían sacudido el mercado. Vittoria no estaba en la Serie A solo para participar; estaba listo para competir.
Sin embargo, Carter y Bellucci coincidían en algo: el equipo aún tenía una gran debilidad.
La portería.
El arquero titular que los había llevado a la Serie A era sólido, pero no de élite. Si querían competir contra los gigantes de Italia, necesitaban un portero de nivel mundial.
Y para traer uno, primero tenían que vender.
Luca, M