La temporada avanzaba sin tregua.
Cada semana traía consigo un nuevo reto, y Vittoria se encontraba en un punto donde cada partido era una prueba.
El equipo mostró un buen arranque después de la victoria en la Coppa Italia, pero el camino en la Serie B era otro asunto.
Los primeros encuentros dejaron claro que no sería un ascenso fácil.
El debut en la liga fue contra Bari, un equipo sólido, bien estructurado, que no regaló espacios. Vittoria luchó hasta el final y logró imponerse 2-1 con un gol