Caminó por los pasillos del complejo deportivo, disfrutando del aire fresco después de horas encerrado en reuniones. Por primera vez en el día, tenía un momento para sí mismo.
O al menos, eso pensó.
Justo cuando salía del edificio principal, una voz familiar lo llamó desde la distancia.
—Luca.
Se giró y vio a su primo Federico Moretti, todavía con la ropa de entrenamiento, el cabello húmedo y una botella de agua en la mano.
El joven se acercó con su energía habitual, esa mezcla de confianza y r