46. Tira y afloja en las escaleras de emergencia
La ancha espalda de Jaxon desapareció tras la puerta de cristal de la cafetería. El silencio que había asfixiado la sala hasta ese momento se rompió lentamente, reemplazado por unos murmullos mucho más salvajes que antes.
Ciara seguía petrificada en su sitio. El rostro de la chica rubia estaba pálido; las lágrimas corrían arruinando su caro maquillaje. Con un fuerte sollozo, Ciara se dio la vuelta y salió corriendo de la cafetería, seguida por sus dos desconcertadas amigas.
—Qué locura —murmuró