89. Tentación a puerta cerrada
El corazón de Elara latía como si quisiera salirse de su pecho. La enorme mano de Jaxon sobre su cintura ardía, traspasando la tela de su vestido azul. El roce no fue brusco, sino pausado y sumamente posesivo.
—Prometiste que seríamos cuidadosos en esta casa, Jaxon —susurró Elara con voz temblorosa. Apoyó ambas palmas en el amplio pecho del hombre, intentando crear un poco de distancia entre ellos.
—Dije que me contendría de golpear a mi padre —Jaxon inclinó el rostro aún más cerca—. Nunca prom