88. Destrucción en la mesa del comedor
El ambiente en el comedor principal se volvió repentinamente tan asfixiante como si se hubieran quedado sin aire. Elara contuvo la respiración hasta que le dolió el pecho. El pequeño objeto negro descansaba inocentemente en el centro de la mesa de porcelana, pero su efecto fue el de una bomba de relojería que acababa de detonar.
El señor Sterling miró el pendrive con los ojos muy abiertos por el horror. Su rostro, antes enrojecido, palideció poco a poco como el de un cadáver. Sus manos temblaba