CARRIE
No me lo dicen.
No hace falta.
Lo sé en el momento exacto en que entro a la sala.
El aire cambia.
Es una presión invisible, un zumbido que no estaba antes, una vibración que me recorre el cuerpo como una advertencia tardía. Camino unos pasos más y entonces los veo. No necesito enfocar la vista. No necesito confirmar nada. Mi cuerpo los reconoce antes que mi mente.
Están juntos.
Juntos.
La palabra se me clava como una astilla en el pecho. No uno al lado del otro por casualidad, no compart