42.
SOPHIE
El auto está detenido frente al tribunal, pero el mundo todavía no parece haberse frenado con nosotros. El ruido de la calle se filtra a través de los vidrios cerrados como un eco distante: voces, motores, el murmullo insistente de una ciudad que no entiende que algo adentro mío acaba de romperse otra vez.
Chris está al volante. No arranca. No dice nada. Sus manos descansan sobre el volante con una tensión que reconozco demasiado bien, como si necesitara ese objeto sólido para no desarma