Esa mañana, Damian vestía un traje negro de Armani y una corbata gris oscura. Tranquilo, se quedó de pie junto a la puerta del dormitorio, observando a Shopia mientras ella se cepillaba el cabello frente al espejo.
—Tengo que ir a la oficina. Hay una reunión importante con la junta de inversionistas —dijo en voz baja.
Shopia solo asintió. No dijo mucho esa mañana. La noche anterior seguía presente en su cuerpo y en su mente: cómo Damian la había tratado, implacable, sin detenerse.
Damian se ace