La mañana llegó más rápido de lo esperado.
Shopia abrió los ojos lentamente. Su cuerpo se sentía débil, como si la larga noche le hubiera drenado cada pizca de energía. Damian aún dormía a su lado, con el rostro sereno, casi inocente… y eso era precisamente lo que hacía que el pecho de Shopia se apretara aún más.
Se levantó con cuidado, intentando no despertar al hombre junto a ella. Sus pasos hacia el baño eran pesados, pero su mente lo estaba aún más.
El agua salió con fuerza del grifo, salpi