Esa mañana llegó con un cielo gris y sombrío, envolviendo su pequeña casa en una luz pálida y melancólica.
Shopia fue la primera en despertar. Se quedó mirando al techo, con la mente convertida en un campo de batalla entre el arrepentimiento y una esperanza que nunca se atrevió a pronunciar. Jackson aún yacía a su lado, de espaldas, respirando de forma superficial—ya dormido o fingiendo estarlo.
Con lentitud, Shopia se levantó y caminó hacia el baño. El espejo agrietado le devolvió el reflejo d