Olivia empujó la puerta de su casa con fuerza. Su corazón todavía latía con fuerza, abrumado por la ansiedad por Eliana. Pero sus pasos se detuvieron en seco cuando el penetrante olor a alcohol la golpeó—seguido por el inconfundible sonido de risas que provenían de la sala.
Frunciendo el ceño, Olivia se acercó silenciosamente al origen del ruido. Sus ojos se abrieron con incredulidad al ver a Hunter Jackson, su esposo, recostado en el sofá con un vaso de whisky en la mano. A su lado estaba sent