Olivia Grace miraba su teléfono con las manos temblorosas. Respiró hondo y marcó el número de Daniel. Su voz salió tensa, cargada de una furia contenida.
—Daniel, averigua quién tuvo la audacia de secuestrar a Eliana —ordenó con dureza.
—¿Qué, señora? ¿Eliana... secuestrada? —la voz de Daniel sonó llena de pánico al otro lado.
—¡Sí! Y no pierdas mi tiempo con preguntas. Quiero saber quién lo hizo y a dónde la llevaron. ¡INMEDIATAMENTE! —Olivia colgó la llamada con una mano que aún temblaba. Las