El cielo de la tarde se oscurecía mientras un lujoso automóvil negro surcaba la autopista. En el asiento del copiloto, Olivia Grace lucía exhausta, aunque aún conservaba su elegancia característica. Se giró para mirar a su hija, Elliana, quien dormía plácidamente en su silla infantil.
—Está completamente agotada después de la discusión de antes —murmuró Olivia con suavidad.
Daniel, su asistente personal y conductor, lanzó una rápida mirada al espejo retrovisor. Alto, de rostro severo, esbozó un