A pocos metros, la ráfaga enemiga amenazaba el altar. Alessandro, con un fusil táctico en mano, se interpuso con firmeza delante de su madre Cassandra, y su hermana Clara actuando como un escudo humano mientras abatía a los mercenarios que intentaban avanzar.
—¡Detrás de mí, las dos! ¡De aquí no pasa nadie! —sentenció Alessandro, manteniendo la posición con frialdad.
De inmediato, Arrieta se colocó al lado de Alessia con la pistola en alto, cubriendo cada ángulo alrededor de la heredera para qu