El desayuno llegó a su fin y la mesa fue despejada rápidamente. Alessia guio a su padre, Li Wei, y a su abuelo, Ángelo, a la oficina blindada del primer piso. Junto a ellos entraron sus primos Alessandro, Damián, Luciana y Bianca, además de su hermano Thiago.
Alessia desplegó el plano sobre la mesa de caoba y miró a los patriarcas con una serenidad de acero.
—Sabemos que Mein Ling cree que Thiago murió quemado en el departamento —comenzó Alessia con voz firme—. Vamos a usar su propia arrogancia