La habitación estaba envuelta en un calor denso, cargado de respiraciones aceleradas y de un deseo que ya no admitía espera. Todo en el aire parecía arder. El vapor que aún escapaba del baño se mezclaba con el calor de sus cuerpos desnudos, con el olor de la piel húmeda, con el temblor de una pasión que llevaba demasiado tiempo conteniéndose y que ahora, por fin, había estallado sin remedio.
Damián estaba sobre Tamara, sosteniéndose apenas con los brazos a ambos lados de su cuerpo, como si incl