capítulo 83 — Rescate.
El despertar fue lento, confuso, como emerger desde el fondo de un lago helado. Lo primero que sintió fue el frío. El suelo bajo su cuerpo era de piedra, áspero, húmedo, impregnado de un olor a encierro. Parpadeó varias veces hasta que la oscuridad de la habitación se fue acomodando en su vista, y comprendió que no estaba en un lugar conocido. No había ventanas, solo las paredes desnudas y un par de antorchas apagadas en las esquinas.
Intentó moverse y el sonido metálico de unas cadenas la hizo