El anfiteatro tardó varios minutos en calmarse.
No porque la multitud siguiera eufórica…
Sino porque nadie sabía cómo procesar lo que acababan de presenciar.
Una competidora casi muere ahogada
—no por fallar una prueba—
sino por un mecanismo que ni siquiera existía en el protocolo de los Juegos Lunares.
La imagen había quedado grabada en la retina de todos:
Diana golpeando el cristal desde dentro, el agua subiendo hasta su cuello, y el Consejo…
incapaz, inútil o cómplice.
Los ancianos permanecí