Adrián salió de la cabaña con los documentos que acababan de legitimar a su manada como independiente. Tenía la intención de guardarlos en el escritorio antes de ir a reunirse con Emili y los demás en el salón, pero el aire cargado de tensión lo hizo detenerse apenas unos pasos afuera. El crujir de ramas a su derecha lo puso en alerta, y no tardó en descubrir de quién se trataba.
Jackson emergió de entre los árboles con el rostro contraído en ira, los músculos tensos y la respiración agitada. N