Capítulo 44 — El color del lobo de fuego.
El anfiteatro estaba más concurrido que nunca. El bullicio de las manadas reunidas se mezclaba en un murmullo constante, roto por carcajadas y voces graves que discutían estrategias o presumían viejas glorias. Entre ellos, los seis miembros de Luna Creciente aguardaban en una de las bancas de piedra: Adrián, Emili, Mateo, Leandro, Sarah y Samuel. Para matar el tiempo, habían improvisado una partida de cartas.
Mateo, con el ceño fruncido y una sonrisa taimada, barajaba con una destreza sorprend