La campana resonó con un eco profundo, vibrando en los muros del anfiteatro. El sonido era la señal: las diez manadas en competencia debían ingresar a la pista.
El corazón de Emili latía con tal fuerza que le parecía que todos podían escucharlo. Adrián se colocó al frente, como el alfa que era, y con un gesto rápido indicó la formación: Samuel y Emili lideraban, Sarah iba en el centro junto a Mateo, mientras Leandro cerraba la retaguardia. Él mismo se colocó como eje, atento a todo.
—No olviden