La cabaña estaba iluminada por la tenue luz de las lámparas de aceite. El olor a madera quemada provenía de la chimenea y llenaba el aire con una calidez que contrastaba con la tensión que todos sentían desde el momento en que los pasos de Adrián y Emili se escucharon en el porche.
Selene fue la primera en levantarse, sus ojos ansiosos buscaban respuestas en los rostros de ambos. A su lado, Sarah apenas podía ocultar la preocupación, aunque cuando su mirada se posaba en Emili se suavizaba con u