Mientras Diana avanzaba en el laberinto, la adrenalina y la concentración se convertían en sus mejores aliadas. Sabía que cada paso podía significar el éxito o el fracaso, no solo para ella, sino para toda su manada. La responsabilidad pesaba sobre sus hombros, pero la determinación brillaba en sus ojos.
En la segunda habitación, un nuevo acertijo la aguardaba, tallado en una pared de roca oscura.
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Diana respiró hondo, sintiendo la conexión con su linaje, con sus ancestros. La respues